Después de un bostezado despertar y de llegar al colegio, la curiosidad del beso en el que se le pasaban los días a sus dos labios inferiores acabó por darle celos. En principio, decidió lidiar con este asunto, y la piquiña, como se suponía que debía hacerlo una niña educada en uno de esos colegios con aire conventual: manos apretadas y colocadas una sobre la otra, cruzó las piernas como lo hacen las señoritas, para distraer el escozor. Las apretó con fuerza, debajo de su falda de pliegues azules, como para asfixiarla; hasta que se percató de que, de esa forma, sus labios inferiores estarían besándose con más pasión de la que estaba dispuesta a tolerar. Luego de un golpe de conciencia amadrinado por el nombramiento de los 7 pecados capitales por parte de la profesora de religión, las/los separó (a sus piernas y a sus labios inferiores) como para dejar correr el aire, a ver si él, hombre de fuerza, acabaría por calmarle la picazón.Entre los 8 y 10 años de edad comenzó a picarle cerca de la entrepierna. Mas que a picarle, comenzó a avivarsele así, como cuando algo pica...
Horas más tarde, ya en casa y luego del almuerzo, la piquiña se intensificó. Recordó que esa sensación se le parecía a la que sintió cuando le salieron los dientes de hueso. Supo que sólo podría quitarsela si se rascaba, con cuidado claro está, como quien se roza el brazo luego de ser víctima fortuita de alguna hormiga mal ubicada. Ya cuando tenía una mano alando la liga de su pantaleta y otra encaminada a irrumpir otro de esos besos que se daban sus labios inferiores sin su autorización, la respiración le robo un suspiro de preocupación. Estas en la sala, concientizó, y recordó, además, que no debía tocarse allá abajo porque se lo habían enseñado en la catequesis de la primera comunión . Mil preguntas se pasearon y sólo una respuesta concluyó:¿Por qué tendría algo de malo quitarme esta picazón?
Decidida, corrió al baño e introdujo su mano dentro de la ropa interior que llevaba aquél día, uno cualquiera. De seguro era una pantaleta de encajes con dibujitos rosa y salmón. Mano entera adentro, empezó a buscar y a rebuscar el exacto lugar del escozor con la punta de sus dedos. Casi sin percatarse, separó ese beso que tanto tiempo le había arrebatado en los recreos. No tuvo que pasear mucho su dedo medio para saber que era allí, justo allí, el lugar donde debía rascarse sin remedio. Como tenía que ser con delicadeza, decidió hacerlo con la yema y despacio, muy despacio, pensando que la sutileza le daría mejores resultados.
Arriba, abajo, arriba, abajo...descubrió sus dedos mojados. Arriba, abajo, arriba, abajo...así fue su primer orgasmo.
martes 20 de octubre de 2009
Picazón
martes 23 de junio de 2009
¿Y si de pronto jugamos a las sorpresas?
Por ejemplo:
Pudiéramos sonreír como antes, cuando aún no teníamos arrugas. Sí, ya alrededor de mis ojos se ven los surcos que deja el llanto con su paso. Por más que trato, el tapa-ojeras no sabe ya de trampas. Desde el comienzo los tuyos tenían un aire a cielo nublado de domingo por la tarde y a pesar de eso, los veía incesantemente, como cuando de niña miraba los bombillos.
Si no quieres jugar a las sonrisas pudiéramos insistir con la gallinita ciega…la de hace tiempo, con vendas en los ojos se miran mejor los cielos rosados. Devuélveme la inocencia que cubría con delicadeza mi mirada de ansiosa. Quiero verte como antes, con esa fosforescencia que te hacía brillante por tener en el estómago encendida la luz de la utopía.
¿No? ¿No quieres?...Bueno, se me ocurre intentar con el telefonito. Tu hablas y yo te escucho ⎯et viceversa⎯ ¿te acuerdas? ¿Era hermoso verdad? Saltaba tu voz de entre lo oscuro y sin más…la neblina se disipaba. A veces llegué a pensar que en tu espalda escondías razones cubiertas con magia…siempre lo lograbas. Incluso, a veces sentía que yo las tenía para ti. Era…era como sentir que el universo se atrapaba en un silencio, uno tuyo…el que abrazaba.
Sí, juguemos al abrazo. Yo lloro y tu me sorprendes, llamando a mi puerta como antes. Me tomas de la mano y no la sueltas, aunque es de noche como antes, no la sueltes. Ahora que me miras con miedo, con rabia, con dolor…NO LA SUELTES, te lo ruego. Juguemos…como antes, a descubrirnos en un gesto, a llorar con disimulo y a vestirnos de esperanza, con las manos vacías.
Si no quieres jugar a las sonrisas pudiéramos insistir con la gallinita ciega…la de hace tiempo, con vendas en los ojos se miran mejor los cielos rosados. Devuélveme la inocencia que cubría con delicadeza mi mirada de ansiosa. Quiero verte como antes, con esa fosforescencia que te hacía brillante por tener en el estómago encendida la luz de la utopía.
¿No? ¿No quieres?...Bueno, se me ocurre intentar con el telefonito. Tu hablas y yo te escucho ⎯et viceversa⎯ ¿te acuerdas? ¿Era hermoso verdad? Saltaba tu voz de entre lo oscuro y sin más…la neblina se disipaba. A veces llegué a pensar que en tu espalda escondías razones cubiertas con magia…siempre lo lograbas. Incluso, a veces sentía que yo las tenía para ti. Era…era como sentir que el universo se atrapaba en un silencio, uno tuyo…el que abrazaba.
Sí, juguemos al abrazo. Yo lloro y tu me sorprendes, llamando a mi puerta como antes. Me tomas de la mano y no la sueltas, aunque es de noche como antes, no la sueltes. Ahora que me miras con miedo, con rabia, con dolor…NO LA SUELTES, te lo ruego. Juguemos…como antes, a descubrirnos en un gesto, a llorar con disimulo y a vestirnos de esperanza, con las manos vacías.
martes 16 de junio de 2009
jueves 4 de junio de 2009
Las ojeras de la Luna
De pronto se opacó y decidió esconderse aquel día. Nadie se explica por qué, repentinamente, tuvo pudor de su deznudez inmaculada. Sintió pena. No, sintió vergüenza ante los ojos del mundo. Aquella mañana, el Sol había despertado con una capa de miedo sobre su piel de fuego... por vez primera quizo decir que no.
Horas antes se había detenido. Suspendido, Miraba. Veía estático y virgen su reflejo sobre la tierra. Estaba acostumbrado a despedir tanto de sí que, siempre, su propio yo le causaba hipermetropía.
¿Por qué siempre despierto tan cegato y puntual? Se dijo a sí mismo casi ronroneando rayitos.
Pensó, por vez primera, pensó el Sol y dijo que no. Se quedó dormido. Había comprado unos lentes oscuros porque no quería trabajar…Había descubierto que envidiaba las ojeras de la luna.
Horas antes se había detenido. Suspendido, Miraba. Veía estático y virgen su reflejo sobre la tierra. Estaba acostumbrado a despedir tanto de sí que, siempre, su propio yo le causaba hipermetropía.
¿Por qué siempre despierto tan cegato y puntual? Se dijo a sí mismo casi ronroneando rayitos.
Pensó, por vez primera, pensó el Sol y dijo que no. Se quedó dormido. Había comprado unos lentes oscuros porque no quería trabajar…Había descubierto que envidiaba las ojeras de la luna.
lunes 25 de mayo de 2009
Dormir yo viendo

"La lluvia siempre cae con las gotas precisas:
ni una más ni una menos
Llueva lo que llueva,
nunca se equivocan".
Eugenio Montejo
__________
Hoy quisiera dormir lloviendo,
y quisiera dormir viendo llover el cielo,
ese que me ve mientras duermo.
Quisiera dormir yo viendo.
Quisiera dormir yo viéndote...
todos los días.
Hoy duermo lloviendo,
imaginando las gotitas,
siempre traviesas,
corriendo unas tras otras,
para alimentar el rocío.
Ellas sí ven,
mientras llueve,
mientras yo duermo no viéndote.
Quisiera dormir lloviendo.
Quisiera dormir yo viéndote...
todos los días.
De lado,
como siempre duermes,
temprano,
a la hora a la que los niños se van a la cama,
luego de prepararte un té,
y acomodarte el pijamas.
Quisiera dormir lloviendo
y viéndote llover,
en sueños.
Y mañana despertar a tu lado,
sin que sepas que toda la noche,
te he estado yo viendo,
con los ojos abiertos...
desde temprano
y de lado.
miércoles 20 de mayo de 2009
Tu “tí-espiritual" de olor

Temblaba…sí, tiemblo cuando estoy nerviosa.
En ese momento aún no entendía por qué, sentía por qué, más no entendía por qué tiemblo cuando estas cerca.
Estaba sentada en una butaca, esperando a que comenzara la obra de teatro, la de turno, eso no tiene importancia, la de las 8:00pm o la de las 7:00pm, la del poeta o la de la madre, no importa, dije que eso no tenía importancia.
Hay olores que perforan las fosas nasales, el tuyo siempre fue uno. Esos aromas se vuelven espíritus que persiguen por las noches. Traté mil veces de huir de ellos: dejé de dormir. Intente escabullirme del vapor que tú desprendías corriendo detrás del sol, donde tal vez ya no tendrían la misma fuerza los espíritus que se posan sobre la almohada, de noche, antes de dormir. Por eso dejé de hacerlo: dejé de dormir por tu olor en mis fosas nasales, en mi almohada, por las noches, antes del momento en el que debía dormir.
Ese día, sentada en la butaca, esperando a que comenzara la obra de teatro, cual era no tiene importancia, entendí que nunca lograría abrazarme a la luz para escapar de ellos, para escapar de tu“tí-espiritual” de olor. Te sentaste a mi lado, a sabiendas de que temblaba. En ese momento, aún ahora, sabes que el más mínimo roce de tu celaje me estremece; y lo sabías, lo sabes. Tiemblo cuando te acercas, porque me pongo nerviosa.
Temblaba…y te sentaste a mi lado, aún cuando sabías que temblaba. Para ese entonces tus juegos me parecían casi crueles. Te acercabas para ver como temblaba, al menos eso imaginaba. Se acerca porque sabe que tiemblo cuando se acerca. “Siempre lo supe” me dijiste hoy. Se acercaba porque sabía que temblaba cuando se acercaba, confirmé hoy.
Te sentaste a mi lado, al lado de mi butaca, esperando a que comenzara la obra de teatro, la que fuera, no tiene importancia. Toda tu y tu olor, a mi lado sentados. Aún, cuando toda tu y tu olor se sientan a mi lado, tiemblo…sí, tiemblo cuando estoy nerviosa, y aun me pongo nerviosa, cuando te sientas a mi lado.
No duermo, sí...ahora tampoco duermo. No duermo cuando estoy nerviosa y, además, tiemblo… Ahora entiendo porque tiemblo y porque temblaba. Ahora tampoco duermo, pero entiendo. Tu olor, ese que perfora las fosas nasales, ha poseído mi almohada, mis sábanas y mi cama.
3:07am
Esta noche, tampoco duermo. Tu “tí-epiritual" de olor ha venido de tu cuarto a mi ventana, y tiemblo...acostada en mi cama, porque me pones nerviosa…y porque estoy enamorada. Ahora entiendo, porque tiemblo/aba y porque no duermo/ía.
Entiendo...
sábado 16 de mayo de 2009
Cuando yo sea..

...de parte de Eugenio Montejo.
Sonrían!
__________
Cuando yo sea grillo
cantando a la luna,
si oyes mi organillo,
dame una aceituna.
Cuando hormiga sea
cargando un gran peso,
que al menos te vea
a la luz de un beso.
Cuando sea ciempiés
con mis cien botines,
deja que una vez
cruce tus jardines.
Cuando no sea nada
sino sombra y humo,
guárdame en tu almohada
que yo la perfumo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
